-MUNDIAL 2026-
Messi y un final de partido con las lágrimas en el bolsillo

El 10 vivió otra jornada histórica: falló un penal y se mostró lejos de su mejor versión hasta el final, cuando apareció con una asistencia y un golazo. Tras el pitido, largó la emoción.
San Juan Martes, 7 de julio de 2026
Escrito por: elinformadordecuyo.com.ar

Lo advirtieron sus compañeros. Lo miraron de reojo sus rivales. Lo disfrutaron los hinchas que estaban en el estadio de Atlanta y los millones que lo veían en sus casas.

Los capítulos de Lionel Messi con el fútbol son prácticamente infinitos y muchas veces parece que están a punto de acabarse. Pero de alguna manera, por una razón inexplicable, siempre queda un relato para más. 

Contra Egipto, por los octavos de final de la Copa Mundial 2026, fue una página especial, pesada y con lágrimas de todo tipo. 

Se repitió la historia como ante Austria, por la zona de grupos. Argentina encontraba un penal para tomar aire. En esa instancia, para ponerse en ventaja. Con Egipto, para igualar la historia. 

Messi volvió a probar a la izquierda del arquero, a media altura. Y volvió a fallar. El equipo sintió el golpe y, pese a la generación de algunas jugadas de peligro, se sintió falto de ritmo, inconexo, parecido al encuentro anterior, contra Cabo Verde, por los dieciseisavos. 

Cuando Argentina perdía 2 a 0 y quedaba algo menos de veinte minutos, Messi pareció detectar un filtro en la defensa de Egipto. 

Se tiró a la derecha, como lo hacía en sus inicios y, desde ahí, empezó a encontrar diferentes espacios. Con menos piernas, logró desbordar, tirar paredes y poner en peligro a la defensa africana. 

En esas secuencias, jugó con las lágrimas en el bolsillo. Con la emoción de un cierre que ya asoma en el horizonte.

A los 39 años, Messi convive con la posibilidad de que cualquier partido sea el último. Cuando cada acción puede tener sabor a despedida, el peso, a veces, parece demasiado. 

Quizás por eso reaccionó así: como si jugara el primero y el último partido al mismo tiempo. "No puedo levantar la mirada, lo siento. Estoy muy emocionado. Este grupo de jugadores, hermano. Ya está, me tengo que ir", dijo Scaloni tras el partido. 

Casi no pudo hablar, símbolo de un equipo, de un líder que transmite los sentimientos a flor de piel. Messi apareció primero con un pase perfecto a Cuti Romero, como ante Cabo Verde. 

Después, con una definición que remite a su calidad técnica. Con el empeine, con potencia pero sin darle demasiada fuerza, la colocó justo en la parte de abajo del travesaño para alcanzar el empate. 

Corrió hacia la esquina y saltó una vez con todas sus fuerzas. Pero después lo volvió a repetir. Como si no le alcanzaran las celebraciones para ese momento. 

"Felicidad por haber conseguido el pase, por cómo lo hicimos, se había puesto muy duro. Muy emocionante darlo vuelta. 

Volvemos a sufrir muchísimo pero esto es el Mundial y todos los partidos se están dando de manera muy igualada", dijo Messi tras recibir el premio a mejor jugador del partido. 

Y agregó: "Fue un alivio para todos por cómo se dio el partido porque no es fácil levantar un 2-0 pero este grupo no se da por vencido nunca. 

Pudimos darlo vuelta y en los 90 minutos. Es una locura lo que hizo este grupo. Estoy contento de que la gente pueda seguir disfrutando y ojalá sigamos". 

Cuando terminó el partido, lloró como lo hizo cuando perdió la final ante Alemania en el 2014 y cuando salió campeón ante Colombia en la CONMEBOL Copa América.

Los compañeros lo agarraron y lo revolearon al cielo de Atlanta, como si hubiera salido campeón del mundo. Así parecieron sentirlo. 

Messi juega con lágrimas en los bolsillos, como los chicos de los potreros argentinos que no soportan perder. Con la impotencia de un niño y la madurez de un hombre que sabe que cada victoria le posterga el final.