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| La Albiceleste volvió a imponerse en la adversidad y alcanzó las semifinales con una resistencia que conecta su recorrido con el de Italia 1990. |
Escrito por: elinformadordecuyo.com.ar
“¡No nos vamos nada!”. El mensaje retumba por los túneles del Estadio de Kansas City, minutos después de la clasificación de la Argentina a las semifinales de la Copa Mundial 2026.
Fue otra noche sufrida para la vigente campeona del mundo, un candidato que vive de agonía en agonía su camino en busca de defender su corona.
La celebración se alarga en el vestuario entre cumbias y canciones de cancha que entonan los propios protagonistas.
Argentina acaba de vencer por 3-1 en tiempo suplementario a una Suiza valiente que volvió a caer como en Brasil 2014.
Aunque todavía no ha logrado reencontrarse con su mejor versión, la “Scaloneta” avanza. “Hoy me podés decir que jugamos más o menos”, bromea Lionel Scaloni en la conferencia de prensa con un periodista argentino.
"Quiero volver a ver este partido. Hay que mirarlo, analizarlo. Encontramos un rival que nos puso en aprietos, físicamente muy fuerte. Nos costó pero siempre tenemos una más. Y al final lo sacamos adelante. En Catar jugando mejor que hoy también sufrimos".
La escena remite inevitablemente a Italia 1990. También entonces la Albiceleste llegó como campeona del mundo y avanzó obligada a convivir con el sufrimiento.
Aquel equipo de Carlos Bilardo perdió en el debut ante Camerún, avanzó con lo justo en la fase de grupos y construyó su recorrido a partir de la resistencia: eliminó a Brasil después de haber sido dominado, superó por penales a Yugoslavia e Italia y llegó hasta la definición.
No se trata de campañas calcadas: la conexión entre el pasado y el presente está en el recorrido. Argentina vuelve a ser un campeón que sobrevive a la adversidad, con una resiliencia que le impide rendirse.
“Nos adaptamos. Ningún partido fue un paseo. En todos tuvimos que sufrir y tocará seguir sufriendo porque es un Mundial y los detalles cuentan”, explicó Nicolás Tagliafico, dueño del lateral izquierdo nacional.
“Los partidos no solo se ganan jugando bien: se ganan luchando y peleando”.
Después de padecer los cruces ante Cabo Verde y Egipto, Argentina volvió a encontrarse con un partido incómodo.
Suiza reaccionó al cabezazo tempranero de Alexis Mac Allister y consiguió maniatar al campeón del mundo.
El equipo de Murat Yakin ganó duelos, se quedó con las segundas pelotas y le impidió a la Selección juntar pases con continuidad.
“Nos costó ganar los duelos, nos costó juntar cinco o seis pases”, reconoció Lionel Scaloni. “Encontramos un rival que nos puso en aprietos, físicamente muy fuerte. Siempre tenemos una más y al final lo sacamos adelante”.
Esa última frase resume el Mundial -y también el espíritu- argentino. Siempre aparece una más: una pelota detenida, una recuperación, un esfuerzo adicional, una acción individual o un gol tardío.
Cuando el plan se interrumpe, el equipo encuentra una salida en otro lugar. Ante Suiza, incluso la pelota parada volvió a ofrecer una solución.
“Nosotros tenemos esa mentalidad ganadora”, sintetizó Tagliafico. “Quizás no estamos jugando el mejor fútbol o el fútbol que creemos que podemos jugar, pero seguimos intentándolo y seguimos logrando los objetivos, que es clasificar.
Nosotros quizás no estamos en el nivel en el que deberíamos estar, pero con trabajo duro las cosas pasan y se sigue clasificando”.
Scaloni destacó el trabajo previo de su cuerpo técnico en la pelota parada, con Walter Samuel como principal impulsor.
Sus compañeros celebraron la insistencia del exdefensor en atacar el primer palo con Alexis Mac Allister: “Somos un equipo al que hay que tenerle cuidado. Antes tal vez no sucedía.
Estamos bien en ese aspecto”, señaló. El técnico tampoco escondió el diagnóstico. “Todos los duelos en la cancha los terminaron ganando ellos, las segundas pelotas. Todo eso te va complicando”, admitió.
Pero recordó algo esencial: incluso en Catar, cuando el funcionamiento parecía más fluido, el campeón también tuvo que sufrir.
Los rivales conocen sus movimientos, cierran los caminos interiores y le discuten la posesión.
Tagliafico lo explicó con claridad: “El equipo sufre porque nos conocen. Saben la idea de juego que tenemos, saben que generamos mucho y que metemos mucha gente por dentro. Hoy creo que seguimos la pelota, es una realidad, y a nosotros nos gusta tenerla. Hoy no la tuvimos tanto y esa puede ser una de las razones. Pero sabemos que esto es el Mundial y, si toca sufrir, vamos a sufrir”.
