VICENTIN
Un experto en negocios agrarios explica las 17 claves que explican por qué la expropiación no sirve

Vicentín es un agujero negro hoy y lo será en los próximos años y ya sabemos lo que pasa con los que se meten en un agujero negro. Independientemente de la postura ideológica que se tenga, la intervención del Estado será mala económicamente para el Estado y para la actividad productiva agro-exportadora.


San Juan 11:37 15/6/2020 - RedacciónSanjuan@

Un experto en negocios agrarios explica las consecuencias negativas que a su juicio traería el ingreso del estado a la empresa cerealera.

Aquí van 17 razones:

1) El negocio de molienda de soja es un mal negocio desde hace varios años en Argentina debido ante todo al gran exceso de capacidad industrial instalada. El principal motivo de este exceso son las altas retenciones a la exportación del complejo sojero que, entre otras cosas, hicieron que desde 2015 el área sembrada venga cayendo. Vicentín estaba perdiendo plata y acumulando deuda desde hace muchos años. Por lo tanto, al expropiarla, el Estado se estaría haciendo cargo de una empresa que va a perder plata a largo plazo.

2) El mercado internacional del complejo sojero tiene muy alta transparencia. Las empresas argentinas son tomadoras de precios, no pueden influir sobre ellos. Si lo intentan, distorsionarán los mercados granarios, haciendo que finalmente el país exporte menos y entren menos divisas. Además, la empresa perdería más plata al ir contra el mercado.

3) Si Vicentín, que conocía desde hace décadas este negocio, perdía plata, el Estado estará en una situación mucho peor pues no tiene la eficiencia, capacidad y flexibilidad que se necesita para manejar un negocio tan complejo y volátil.

4) Vicentín no tiene lo que en la jerga se llama “trading” como sí lo tienen las empresas multinacionales, lo que le quita enormes ventajas competitivas. El trading consiste en el manejo del riesgo del precio del grano a través de tomar posiciones en los mercados mundiales (futuros, coberturas, etc.). Para eso es necesario tener una red mundial que permita saber qué está pasando al segundo en cada lugar crítico de las cadenas internacionales de granos y otros commodities en el mundo.

5) Dado que Vicentín no tiene trading, vende toda su exportación a empresas multinacionales que comercializan casi todas sus mercaderías en sus subsidiarias en los países destinatarios de los granos. Esto hará depender a esta empresa expropiada por el Estado (como lo es Vicentín hoy) de empresas multinacionales para poder vender.

6) Por lo dicho en los 3 puntos anteriores, no podrá ser la empresa bandera del sector como lo es YPF en petróleo y gas. Hoy en día no es posible que el Estado intervenga en el sector sin que le vaya mucho peor tanto al Estado como a todo el sector.

7) Las empresas cerealeras no pesan al decidir el ritmo de exportación de los productos, ya que este depende ante todo de los productores agrícolas, que deciden cuándo guardarlo en un silo o cuándo quieren venderlo. Por lo tanto, el Estado no podrá manejar los tiempos de ingreso de divisas al actuar en el sector, sin terminar perdiendo mucha más plata (por ejemplo, alzando los precios para que los productores aumenten su intención de venta).

8) Las divisas le ingresan igual al Estado sin que haga esta intervención. El tiempo y proceso de entrada de dólares por las exportaciones está altamente controlado, acotado y regulado, por lo cual no podrán acelerarlo.

9) Las operaciones comerciales de las exportadoras de granos son altamente transparentes, ya que en su gran mayoría compran en las bolsas de cereales y exportan según regulaciones del Estado, por lo cual no hace falta ser testigo de nada pues no hay nada extraño que descubrir.

10) Si es por salvar a los empleados y a los productores, hay formas mucho menos costosas de hacerlo. Por otro lado, compradores privados argentinos podrían hacerse cargo de la empresa si quisiesen.

11) Si es por evitar que la compre una empresa extranjera, hay que considerar que a ningún extranjero le interesará invertir en la Argentina en este momento, menos aún en un negocio que no tiene perspectivas de ser rentable en el largo plazo. Una excepción podrían ser los chinos, que suelen hacer inversiones de muy baja rentabilidad por ser estratégicas para ellos, pero no se sabe.

12) Si el Estado quiere crear una cadena de valor completa para exportación de carnes, por ejemplo, hay maneras muchísimo más eficientes y baratas de hacerlo, sin asumir la deuda de Vicentín ni la pérdida que este negocio dará por muchos años.

13) Existen otras dos grandes exportadoras argentinas en el sector (AGD y Molinos) y alrededor del 90% de la soja que se produce se dirige a la exportación, por lo cual este negocio no incide en nada en la alimentación local.

14) La gran mayoría de los productores agrícolas, que no simpatizan con el kirchnerismo, preferirán no vender al Estado, sabiendo además que es un mal pagador.

15) Con la deuda existente y el default del Estado, más las pérdidas operativas que Vicentín traerá con los años, esta operación pone una carga adicional a largo plazo sobre los contribuyentes. Además es una pésima señal para la negociación actual de la deuda soberana.

16) Si el Estado piensa potenciar los negocios de YPF con la expropiación, se equivoca ya que el negocio de exportación de biodiesel es generalmente malo (más aún con un precio del petróleo bajo) y depende de acuerdos internacionales. Por otro lado, el canje de insumos agrícolas como los que vende YPF Agro a cambio de granos agrega muy poco.

17) El Estado argentino es malo manejando empresas, por lo que si le da privilegios a Vicentín para que pueda competir en el mercado granario (por ejemplo, menores impuestos o créditos subsidiados) en principio, lo que gane de más a través de Vicentín lo dejará de percibir a través de menores impuestos o intereses pagados por la propia Vicentín al Estado.

Fuente:Diego Serebrennik, experto en agronegocios /Clarín