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| El presidente Trump ha puesto la mira en las vastas reservas petroleras de Venezuela, las mayores del mundo. |
San Juan 10:58 6/1/2026
Escrito por: redacciónsanjuan@hotmail.com
Si se consolidan bajo la influencia de Washington, aproximadamente un tercio de las reservas petroleras mundiales podrían quedar bajo control estadounidense. Sin embargo, los expertos se muestran escépticos ante los planes de Trump, afirmando que no será ni barato ni fácil.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha declarado que quiere gobernar Venezuela "a través del petróleo" y ha señalado miles de millones de dólares en ganancias para las empresas estadounidenses.
Pero qué significa eso en la práctica. La respuesta no está nada clara, y los expertos señalan considerables obstáculos logísticos.
Para empezar, la idea de gobernar un país a través del petróleo no responde a cuestiones fundamentales como: ¿Quién gestionará los negocios diarios? ¿Cooperará el régimen chavista? ¿Y financiarán las empresas estadounidenses -y quizás incluso el dinero de los contribuyentes estadounidenses- una enorme inversión para modernizar las vastas, pero anticuadas, instalaciones de extracción del país?
Por el momento, Trump no ha ofrecido ningún detalle, aunque insistió en la idea de que Estados Unidos se beneficiará y las empresas han expresado un "enorme interés".
Para el presidente estadounidense, la energía es poder y Venezuela tiene la llave de las mayores reservas petroleras confirmadas del mundo.
En opinión de Trump, esto le otorgará a Washington una mayor influencia geopolítica y consolidará su estatus de superpotencia en la región y más allá.
Según los analistas del gigante bancario de inversión estadounidense Goldman Sachs, las reservas petroleras combinadas de Venezuela, la vecina Guyana (donde están profundamente involucradas empresas estadounidenses) y Estados Unidos podrían darle a Estados Unidos alrededor del 30% de las reservas petroleras mundiales.
Goldman Sachs estima que la producción de petróleo podría aumentar drásticamente bajo la influencia de EE.UU. y llegar a 1,4 millones de barriles por día -desde su producción actual de 0,8 millones de barriles por día- dentro de dos años, y alcanzar 2,5 millones de barriles por día dentro de una década.
"Mantenemos nuestra opinión de que un cambio de régimen en Venezuela representaría inmediatamente uno de los mayores riesgos al alza para el suministro mundial de petróleo en 2026 y 2027", declaró el banco en una nota publicada el lunes.
"Este cambio podría otorgar a Estados Unidos una mayor influencia en los mercados petroleros (...) y reconfigurar el equilibrio de poder en los mercados energéticos internacionales".
Pero primero, las empresas estadounidenses tendrían que entrar y asumir el costo de revivir su industria.
Y las autoridades interinas venezolanas -que a menudo han condenado al imperialismo estadounidense- tendrían que colaborar y la comunidad internacional tendría que aceptar lo que podría terminar pareciendo la expropiación de los recursos estratégicos de otra nación.
Chevron es la única gran compañía petrolera estadounidense que opera en Venezuela bajo una licencia especial.
Aun así, el presidente estadounidense parece creer que puede sortear esos obstáculos.
En una conferencia de prensa, sugirió que las empresas estadounidenses ya habían expresado su interés, sin dar detalles, e insistió en que podrían ganar miles de millones si lo hicieran.
También propuso un reembolso financiero por su inversión como incentivo.
"Se les reembolsará por lo que están haciendo", dijo Trump. "Venderemos grandes cantidades de petróleo a otros países, muchos de los cuales ya lo utilizan, pero diría que vendrán muchos más".
Venezuela, miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo: alrededor del 17% o 3.300 millones de barriles, por delante del gigante de la OPEP, Arabia Saudita, según el Instituto de Energía con sede en Londres.
Para Chevron, que opera en el país desde hace casi un siglo, Venezuela es un mercado que conoce bien y sigue siendo una operación rentable, pero ese no es el caso de otras empresas estadounidenses como Exxon Mobil, que salió del país en 2007 después de que el ex líder venezolano Hugo Chávez nacionalizara sus activos.
ConocoPhillips también tuvo sus activos nacionalizados ese mismo año.
Trump argumentó que esto constituyó "un robo" y que Estados Unidos debe ser compensado.

