PUNTO DE VISTA
Este pobre grito silencioso

Seis de cada diez, es decir, un 60 % de nuestros niños y jóvenes son estructuralmente pobres. La cruda y realista nota del columnista Andrés Borbore Muriel.


San Juan 08:39 a.m. 26/11/2018 - RedacciónSJ

En junio de este año, mediante un comunicado de prensa, el Observatorio de la Deuda Social Argentina dependiente de la Universidad Católica Argentina (UCA) publicó un informe donde indicaba que "seis de cada diez chicos argentinos son estructuralmente pobres". ¡Seis de cada diez!

Actualmente hay casi ocho millones de niños y jóvenes de hasta 17 años en esa situación en todo el país. Los impactantes datos, surgen del denominado “índice multidimensional”, el cual mide la pobreza relacionando más de una variable, no únicamente los ingresos, sino sobre la base de diferentes derechos y dimensiones o indicadores en un doble umbral de privaciones. Son pobres multidimensionales. Estas cifras nos hablan de chicos y adolescentes que pasan hambre o se alimentan mal; que carecen de agua potable o inodoro, que viven hacinados o en viviendas precarias; que no reciben controles médicos ni planes de vacunación, no acceden a medios de información usuales como libros, tecnología e internet y tampoco asisten a la escuela, o lo hacen de manera insuficiente.

¿Qué le parece, querido lector, lo que dice el Observatorio de la Deuda Social Argentina? Seis de cada diez, es decir, un 60 % de nuestros niños y jóvenes son estructuralmente pobres.

No importa el partido político, las opiniones diferentes, las visiones de la Argentina que tenga cada uno, las convicciones personales y los miles de etcétera que la imaginación más frondosa pueda enumerar en el siempre vigente muestrario de excusas y culpabilidades de los otros. Hay un hecho inequívoco, contundente, doloroso, que expulsa a las percepciones o las autopercepciones de todo tipo y color que quieran ver cosas distintas de cómo son realmente. ¡Tenemos a la mayoría de nuestro futuro en el fango de la pobreza!

¿Quién escucha ese grito? ¿Quién escucha ese grito doloroso de nuestros niños y jóvenes? Los datos no hablan, son gemidos, llantos y gritos pidiendo ayuda. Ayuda como gesto de humanidad más elemental y ayuda para la supervivencia de nuestro país. Porque gran parte de los problemas de nuestra sociedad se fermentan en estas dramáticas realidades.

Un gran país necesita ser salvado cada día, decía esa gran personalidad francesa del siglo XIX como fue Federico Ozanam. Nosotros… ¿Qué hacemos para salvar a estos inocentes de un futuro tan injusto y precario? ¿Cómo salvamos a nuestro país todos los días?

En el punto más oscuro de la noche es cuando empieza a amanecer. Quizás estemos llegando al momento en que los primeros colores del alba anuncian un nuevo día y el renacer de la esperanza que no defrauda. Hagamos que esa esperanza llegue a todos.

Reflexionemos sobre la pobreza: todos estamos afectados, todos estamos involucrados.